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Foro Anime


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#1 el Lun Mar 04, 2013 9:26 am



Las comparaciones son odiosas, esto es un hecho, pero a veces son también interesantes e incluso necesarias. Una duda existencial que nos solemos hacer antes de ver un anime, e incluso nos la planteamos para decidir si verlo o no, es si se trata de una serie de animación original (no está basada en nada anterior, como un manga o una novela ligera) o si, por defecto, sí que está basada en un producto anterior. Lo primero que nos viene a la cabeza, o al menos a la mía, al descubrir que es una adaptación son los prejuicios: ¿Será fiel? ¿Tendrá mucho relleno? ¿Valdrá la pena leer la obra original antes de ver el anime o hacerlo a la viceversa? Y es que tenemos razones para preguntarnos todo esto, pues la experiencia dice que en un inmenso porcentaje de las adaptaciones al anime de obras no originales, la experiencia resulta ser mucho peor que tratando con el original desde un principio. En pocas palabras: no es fácil encontrarse con adaptaciones lo suficientemente satisfactorias como para alcanzar la calidad del original, ya sea por temas de fanservice, de relleno o porque simplemente se han desviado de la trama original. Sin embargo, esta no es una verdad absoluta, siempre hay excepciones.

No estoy aquí para hacer un discurso sobre adaptaciones del manga al anime en general, sino para tratar un tema concreto, las novelas visuales del reconocido grupo “Key” y sus adaptaciones al anime. Ya son diversas las obras de esta productora, que siempre trabaja con sus productos iniciales siendo novelas visuales (se explicará el término en adelante), que también han pasado a la animación como series de anime. La fama de series como Air, Kanon o Clannad no es escasa en nuestros días, entonces es natural hacerse la pregunta crucial: ¿Qué vale más la pena, jugar a la novela visual o verse la serie de animación? Esto es lo que vamos a intentar resolver a continuación.

Primero introduciremos el término “novela visual”. Las novelas visuales son, tal y como reza su nombre, novelas, algo semejante a un libro, las cuales se centran en presentarnos un texto que hemos de leer para avanzar en la historia que se nos ofrece y entrar en su mundo particular. Sin embargo, son muchas las diferencias respecto a las novelas literarias o ligeras, y es que es un producto audiovisual. ¿Qué quiere decir esto? No son páginas y páginas que leer sin más, sino que una novela visual se hace servir de imágenes y de música, dejando el texto en un factor más “secundario” (crucial aun así, como es obvio). El texto que se nos ofrece son conversaciones en su mayoría, y en el caso de ser descripciones siempre son ligeras, con el fin de hacer la lectura sencilla y ágil. Además de todo esto, las novelas visuales introducen la posibilidad de la interactuación del lector con la realidad que se le ofrece en la novela. Es decir: en determinadas ocasiones se nos dará a tomar varias decisiones, las cuales acabarán por llevarnos por un camino en la novela u por otro, de tal modo que las siguientes escenas que se desencadenen e incluso el final de la propia historia sea totalmente distinto entre un camino y otro. He aquí el origen de lo que conocemos como “arcos argumentales” o “rutas” de determinados personajes; en definitiva, seremos nosotros los que decidamos acercarnos más a unos y conocer su pasado u a otros. Esta es una de las claves del éxito de este tipo de novelas.

Ahora bien, retomando el tema de Key, vamos a introducir un poco a este grupo de productores novelas visuales. Habitualmente Key es conocido como un productor de eroges, novelas visuales eróticas, como se demostró en sus obras iniciales como Air o Kanon. Se ganaron esa fama y agradaron en inicio especialmente al público masculino, lo que podía dar una imagen muy pobre de sus creaciones (relativamente). Sin embargo, no hay que juzgar un libro por su portada, ser superficial es el mayor pecado de la humanidad, y este caso no es una excepción. La fama de Key y de la gran mayoría de sus obras no se basa especialmente en ese tema del “eroge”, como se ha demostrado con posteriores novelas en las que se ha dispensado por completo de tal característica, si no en el tipo de historias que son capaces de crear y entrelazar en los transfondos de cada uno de los personajes de sus obras y, en definitiva, en la unión de cada uno de estos y el conglomerado armonioso que forman en la totalidad de la novela. Un juego extremadamente hábil con las emociones humanas hace que el espectador se funda con aquello que está leyendo y experimente, con una ambientación exquisita (especialmente musicalmente), todo aquello que los personajes sufren, disfrutan o experimentan. De este modo, estos artistas nos muestran, a partir de personajes de los más variados y divergentes, unos pasados tan oscuros y tristes que nos harán estremecernos, y en definitiva unas resoluciones agradables que sin duda enternecerán a todo aquel que haya seguido la historia en su totalidad. Y desde mi punto de vista, este es el punto fundamental de estos trabajos, de todos ellos en conjunto (más o menos logrado dependiendo de las diferentes obras): la creación de unos personajes totalmente humanos, con sus penas y alegrías, y con unos transfondos a veces tan crueles y dolorosos que nos harán llorar, pero que siempre acabarán sacándonos una sonrisa con un final relativamente “bueno”.



Bien, ahora que hemos explicado estos, pasemos a la distinción novela-anime. Al llegar a este punto me veo obligado a centrarme en una de las obras de Key, ya que de por sí es a la que más allegado estoy, es una de las mejores (tanto según el público general como por mi crítica persona) y, en definitiva, es la única novela visual a la que he jugado y, del mismo modo, también me he visto el anime, por lo que puedo hablar más allá de la teoría y pasarlo a la práctica real.

En definitiva, he de hacer un alago a la soberbia adaptación que se ha llevado a cabo en el anime, pues muy lejos de ser patética, ha conseguido reunir el sustento de toda la novela, al menos en su grandísima mayoría. Tras esta anotación, procedamos a la síntesis:

La novela visual de Clannad nos ofrece la posibilidad de ser espectadores, tomando al personaje principal (Okazaki Tomoya) en primera persona (como si fuéramos nosotros mismos), e incluso dándonos la posibilidad de cambiarle el nombre. El juego de las diferentes decisiones que habremos de tomar en la novela es el que hará que nos guiemos hacia una u otra de las rutas posibles, la cual nos guiará hacia el pasado y la cercanía mayor del protagonista con un determinado personaje. De este modo se nos abre la posibilidad de todas las rutas siguientes: Nagisa, Misae, Tomoyo, Sunohara y Mei, Yukinee, Kotomi, Fuuko, Ryou, Kyou, Toshio y Kappei. En la mayoría de las rutas Tomoya desarrollará un sentimiento amoroso por cada una de las afectadas (dependiendo de la ruta tomada), a excepción de en los siguientes casos: Sunohara y Mei, Toshio (aquí se enamora de Nagisa, en realidad) y Kappei. Cada una de las rutas tiene sus escenas compartidas con el resto de ellas (o tan solo con algunas, no con todas), pero también tienen sus escenas privadas que solo podrán verse independientemente en cada una (las que entrelazan el entramado principal en cada ruta). Ahora bien: ¿Cómo han tratado esto en el anime? Es sencillo: han fundido diversas escenas de todas las rutas dentro de la ruta original y principal de la historia, la de Nagisa. Lo que quiere decir: el anime nos ofrece el pasado y la historia de todos los personajes (a excepción de Kappei, que no sale en el anime), con la excepción de algunas escenas que se evitan y con otra salvedad: Tomoya solo se enamora de Nagisa, y ese es el hilo conductor de toda la serie. También cabe mencionar que existen dos OVAS desligadas del hilo original del anime, las cuales narran la verdadera ruta de Tomoyo y la de Kyou y Ryou (pues en realidad estas rutas son casi como una sola), que se evitan en la serie por la necesidad de la implicación amorosa de Tomoya. Ahora bien, más allá de esto, como ya he mencionado, destaco la fidelidad del anime para con la novela y no puedo hacer más que alabarlo con toda la sinceridad del mundo.

¿Por qué hago tanto hincapié en el punto anterior? Simplemente, porque como espectador recomiendo fervorosamente ver el anime en lugar de jugar la novela visual de Clannad, pues los sentimientos que se transmiten y el modo que se usa para hacerlo son totalmente diferentes. La duración de una novela visual es de muchas horas, al menos de cuatro/cinco/seis horas por cada ruta, variando entre ellas, lo que hace la mayoría de las historias extremadamente lentas y, en ocasiones, repetitivas. Este punto quita mucho dramatismo a la historia. Por el contrario, el anime organiza y ordena perfectamente cada una de las rutas expuestas, delimitándolas en un corto número de capítulos y haciendo que todo ocurra de una forma fluída y rápida. Además, es evidente que la animación ayuda mucho, junto al gran trabajo de los seiyuus y la música, a que el sentimiento ahonde y afecte al espectador tanto como sea posible. En definitiva, un buen trabajo con la adaptación aunado con una dramatización sublime, convierte la serie animada, a mi parecer, en un potencial mucho mayor que la propia novela visual. Sin embargo, no hemos de olvidar que la idea original es la de la novela, por lo que aunque la adaptación sea buena y supere a su original, no hemos de quitar mérito a Key (ni mucho menos, pues sería ridículo) y su grandioso entramado de historia, su perfecta elección de personajes y el desarrollo de todo aquello que tanto nos ha absorbido a lo largo de la serie.




Hasta aquí puedo hablar con conciencia, y aun a temor de ser demasiado ignorante al respecto, me atrevería a extrapolar la decisión tomada (el anime antes que la novela visual) a cualquiera de las otras series de Key que se han estrenado: Air, Kanon y Little Busters. Para empezar, Air y Kanon no tienen ese “eroge” que tenían las novelas originales (aunque después se lanzaron versiones sin escenas eróticas, para todos los públicos), lo que las hace series mucho más serias, dramáticas y entretenidas; y por otra parte alego para las tres lo mismo que dije para Clannad: la lentitud de una novela visual y el drama que puede transmitir con ello no se puede comparar a la fluidez y el impacto de una serie animada. En cuanto a la adaptación no puedo decir mucho más al respecto, tengo entendido que son tan buenas como la de Clannad, con la salvedad (la recomendación) de ver la versión del año 2006 de Kanon, y no la del 2002, pues al parecer es mucho más fiel, extensa y emotiva.

#2 el Lun Mar 04, 2013 10:02 pm

Yagami

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Admin
:bien Buen Tema

KEY es un Grupo Genial Creando estas Novelas Visuales q terminan siendo animes Dramaticos
y clannad es de lo mejor :baw



#3 el Vie Mar 15, 2013 1:16 pm

heemmm ni loco me leo ese pedazo de testamento, pero puedo decir q clannad es una buena serie



#4

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